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Milagros

Si se me concediera
un milagro,
si por un momento
dejara de ser
tan sólo estos 50 kilos de carne
y me convirtiera
en dos manos magas,
capaces de desdibujar
esta historia cotidiana,
tediosa, ordinaria.
Si se me concediera
el milagro...
Entonces,
sólo me haría falta
robar un razguño
de tu belleza,
para con semejante matiz
pintar esta aldea
con tus colores,
llenando de primaveras
esta avenida sin soles,
sin flores,
con hambre
y ganas de llorar.
Si se me concediera
un milagro,
el momento iluminado
que espero
desde hace tantos años
y dejara de ser
ejemplo de mediocridad,
para volverme águila
que descansa sus alas
en el arroyo de tus labios.
Si se me concediera el milagro,
capaz de volver esta soledad
en pesadilla ajena a mí,
capaz de volver
esta poesía en realidad.
Ya no haría falta
razones que esperancen
ni pastillas para soñar.
Sabría que de carne
estaría hecho el cielo,
el paraíso que me prometieron
hace tantos años
y recién hoy encuentro
-de pura casualidad-
oculto y radiante
detrás de tus ojos.

Gito Minore |