Argentinos

#2

Estaban en un coche una vieja, una chica que estaba muy bien, un argentino y un brasileño. El coche entró en un túnel muy obscuro. Se escuchó un beso y en seguida el sonido de una cachetada.
La vieja penso: "Qué carácter el de esta chica. Uno de los dos muchachos la besó, y ella le dió una cachetada."
La chica pensó: "Uno de los muchachos intentó besarme, acabó besando a la vieja y le dió una cachetada."
El argentino pensó: "¡Qué azar! El brasileño dió un beso a la chica y quien se llevo la
cachetada fui yo."
El brasileño: "¡Cómo soy despierto! ¡Di un beso en la espalda de mi mano y di una cachetada al argentino!"


En un vuelo había 21 pasajeros: 20 japoneses y un argentino. Por defectos en los motores y en el avión, se resuelve que tiene que tirarse un tripulante para salvar al resto. Cuando estaban deliberando, el piso se desgarró, quedando todos los pasajeros colgados del techo. Entonces el argentino dice:
"Como yo soy el único argentino y ustedes son mayoría, mejor me tiro yo y salvo la vida de los demás."
"¡Bravo! ¡Loable!", gritan los otros a coro.
"Pero antes... quiero decir unas palabras..."
"¡Rápido, hombre, que se cae el avión!"
"¡Un aplauso por mi gesto tan valiente!"
"CLAP CLAP CLAP..."


Después de un cruento enfrentamiento en plena guerra mundial todo un batallón es exterminado, con excepción de cuatro soldados que logran atrincherarse a escasos metros del Cuartel. Sin municiones y con escasos alimentos, los cuatro soldados de distintas nacionalidades, un español, un francés, un italiano y un argentino, esperan durante dos días sin que el enemigo dé señales de vida. Al tercer día el español le dice a sus compañeros:
"¡Hombre! ¿Pues qué habrá pasado? El enemigo no se debe haber dado cuenta que nos refugiamos aquí y se ha retirao."
"Imposible, ellos saben que estamos aquí, no nos dejarían aquí con vida", dice el argentino.
"¡Pues, hombre! Voy a demostraros que tengo razón saliendo ahora mismo de esta madriguera."
Y dicho esto el español se levanta y... ¡Pum! una bala le atraviesa la cabeza.
"¡Muero por Españaaaaaa!" grita, y cae al suelo sin vida.
Después de esto los tres soldados restantes deciden esperar un poco más. A los cinco días el francés dice a sus compañeros:
"¡Mon amis! Creo que el enemigo ya se ha ido, nadie puede permanecer tanto tiempo sin dar señales de vida."
Y dicho esto el francés se levanta y... ¡Pum! un certero balazo le atraviesa la cabeza:
"¡Mon dieu, muero por Franciaaaaa!", y cae al suelo sin vida.
Al otro día el italiano le dice al argentino:
"Ya non soportare más estar aquí sin comer, necesito comer algo, voy a salire!"
Y dicho esto el tano sale y nuevamente otro certero balazo aparece de la nada y le atraviesa la cabeza:
"¡Porca miseria, muero por Italiaaaaaa!", y cae muerto a los pies del argentino.
A los cinco minutos:
"¡Mierda! no puedo creer que estos tipos tengan tanta puntería, voy a salir!" ¡Pum!
¡MUERO POR PELOTUDOOOOOO!


Tres generales, uno de Estados Unidos, uno ruso y uno argentino, están en un barco presumiendo de lo valerosos que son sus hombres. El general gringo llama a uno de sus soldados y le dice:
"Tírate al agua, nada alrededor del barco y vuelve."
El soldado, sin pensarlo dos veces, se tira de cabeza al agua, nada alrededor del barco y vuelve. Entonces el general americano le dice a los otros dos generales:
"¿Son estos huevos o qué?"
Pero el general ruso no se deja impresionar, llama a uno de sus soldados y le dice:
"Tírate al agua, da veinte vueltas a barco buceando, y caza un tiburón con tu cuchillo."
El ruso se lanza al agua inmediatamente, y sin asomarse a respirar da las veinte vueltas al barco y luego mata con su cuchillo a un tiburón que pasaba por allí. Cuando vuelve al barco con el tiburón, el general ruso le dice a los otros dos:
"¿Son estos huevos o qué?"
Entonces el general argentino llama a uno de sus oficiales y le dice:
"Te vas a tirar al agua haciendo el salto del ángel, vas a bucear hasta el fondo del mar, vas a buscar un barco hundido con un tesoro, y mientras te lo traes aquí vas a matar veinte tiburones con tus manos desnudas."
El oficial argentino le contesta indignado:
"¿Oiga, y por qué no manda usted a su puta madre?"
El general argentino se vuelve hacia los otros dos generales y les dice con la cara rebosante de orgullo:
"¿Son estos huevos o qué?.


Unos Argentinos recien llegados a Madrid entran en un estanco para comprar cigarrillos. Se dirigen al vendedor:
"Che, gallego, danos un paquete de fasos."
"¿Fashos? ¿Qué son eshos, sheñor?"
"Esos tubos de papel con tabaco adentro, ¿o sos tarado?"
"Sheñor, aquí no los llamamos fashos, los llamamos pitillos."
"Bueno, y una caja de fósforos."
"¿Fóshforos?"
"Uf, esos palitos para encender los pitillos. ¡Mirá que sos...!"
"Sheñor, aquí no los llamamos fóshforos, los llamamos cerillas."
El Argentino, ya cansado, se apoya en el mostrador y le dice sobrador:
"Gallego, ya que sos tan piola, decime, ¿cómo llaman aquí a los hijos de puta?"
"Sheñor, nosotros no los llamamos, ¡los trae Aerolíneas Argentinas!"


Estaba San Pedro recibiendo a las almitas en el paraíso: "Ven hijo ¿de donde eres?"
"Ecuatoriano, San Pedrito."
"Pasa hijo al paraiso", dice San Pedro.
Llega otro: "Ven hijo ¿de donde eres?"
"Chileno San Pedrito."
"Pasa hijo al paraiso," dice San Pedro.
Llega otro: " Ven hijo ¿de donde eres?"
"¡Argentino, por supuesto!"
San Pedro se queda pensando y le dice:
"Pasa hijo... ojala te guste."


Se encontraban dos Argentinos discutiendo:
"¡Che te digo que yo soy el hijo de Dios!"
"¡No, no, no, mira... El hijo de Dios soy yo!"
"Pero... ¿cómo? ¿Vos estás loco? ¡Si el hijo de Dios soy yo!"
Y siguieron asií por un buen rato hasta que pasó otro Argentino, al cual detuvieron y le preguntaron:
"Mira, tenemos un dilema. El dice que es el hijo de Dios, pero no. Porque el hijo de Dios soy yo. ¿Vos que decís?"
A lo que el otro Argentino respondió:
"¡Che... Pero no me jodas... YO NO TENGO HIJOS!


Un Argentino se encuentra con otro, que es su conocido, entonces le pregunta:
"Che, ¿tenés un encededor?"
"Esperate busco", responde el otro y empieza a buscar en los bolsillos del pantalon, en el de la camisa, los bosillos del saco y sigue tocándose mientras le contesta al otro:
"Mmm che, parece que no tengo encendedor... ¡pero que bueno estoy!
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Dos argentinos llegan a Lima un día domingo, y se van a misa. El párroco los escucha conversando, y comienza su misa:
"Hermanos... ustedes saben que María Magdalena era una ramera, una pécora, la única que hizo dudar a nuestro señor Jesucristo... pues bien, ¡María Magdalena era argentina!"
Los dos argentinos se miraron indignados y decidieron regresar el siguiente domingo a misa. Ese día, el párroco empieza su sermón:
"Hermanos... cuando nuestro señor Jesucristo fue acusado, Poncio Pilatos decidió condenarlo y se lavó las manos... pues bien, ¡Poncio Pilatos era argentino!"
Irritados, los dos argentinos se fueron a buscar al obispo y le contaron lo sucedido. Este aseguró que reprendería al cura ese mismo día. Satisfechos, los argentinos regresaron nuevamente a misa, y se sentaron en primera fila, esperando:
"Hermanos...", dijo el cura. "Hoy vamos a hablar de la última cena... Jesús al saberse traicionado les dijo a sus apóstoles: Yo sé que uno de ustedes me traicionará mañana... uno de ustedes que hoy come conmigo me venderá por monedas de plata... y ese uno ¡eres tú, Judas! Entonces Judas se paró y dijo: ¡Che Jesús, cada vez que tomás te la agarrás conmigo!"


Un argentino manejaba un taxi en el exterior. Se sube una chica muy bien dotada por la naturaleza y le pregunta:
"¿Llega al Metro?"
Y el argentino, agrandado le dice:
"Al metro no llegará, pero que vas a gozar, eso te lo aseguro..."

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