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ENTRE
ESPINAS Y AMARGURA

En el jardín de la vida
habita un hermoso rosal,
en él duerme un niño, que no tiene donde estar.
Apenas se abre la mañana
se despierta del rosal,
entre espinas y amargura se dispone a caminar.
Su guía es el tibio sol
y sus amigas las estrellas,
le comentan al Señor:
que su andar no deja huellas, y solo tiene una flor.
De pequeño le dijeron:
que el día es para trabajar,
y le cortaron los sueños,
cuando apenas si sabía hablar.
Con la cara humedecida y muy lleno de pesar,
se apoya en la vidriera y no deja de mirar
la pelota de sus sueños que nunca podría comprar.
Él recorre por los trenes, los subtes y algo más
con sus ropitas gastadas, tratando de demostrar,
que su infancia lastimada
ya no se puede curar.
Espera ansiosamente una familia encontrar,
que lo mime, lo proteja
y mucho amor le puedan dar.
Pues dormir entre las rosas, es un sueño irreal
pero en brazos de una madre
es un sueño hecho verdad.

MIRANDO DEL REVÉS

Ese hombre que me mira
mira del revés,
no percibe el presente
y no sabe su después.
Sus manos tiemblan arrugas
que marcan un tiempo cruel,
su rostro fija cansancio
sentado se encuentra él.
Nadie viene a visitarlo
como a otros tal vez,
ese hombre que me mira
mira del revés.
En ese mundo extraño
que tras su mente oculta,
se mueven en silencio
pensamientos que lo inundan.
Ese hombre que me mira
tras la reja de censura,
mirando del revés me dice:
que afuera también hay seres,
que abordan la locura.
Conviviendo con el tiempo
te llega la sensatez,
no importa si estás afuera
o si miras del revés.

LIBERANDO SUEÑOS

Despiértate una mañana
y haz que ese día, sea solo para ti.
Recoge uno a uno los sueños
que guardas en tu mente
dejándolos volar.
Intenta acompañar uno
y hazlo realidad,
no dejando que el tiempo
se adueñe de tu soñar.
Vívelo plenamente
escucha a tu corazón
y si te sientes inseguro
convérsalo con Dios,
que él sabrá indicarte
el camino mejor.
No te aferres ante las dudas
trabaja siempre brindando amor.
No permitas que los problemas
se transformen en rencor,
pues ellos serán espinas
que punzarán más dolor.
Libérate del pasado
y no pienses más allá.
Disfrúta solo el presente
agradece el despertar.
Recuerda, que solo eres dueño
de los sueños que atesoras,
pues la vida es una sola
y se debe valorar,
como un hermoso sueño
que por suerte, es realidad.

MARY ACOSTA |